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El Brócoli, el Planeta y Vos

Hablemos del brócoli, el planeta y vos ❤️️.

Seguramente cuando digo brócoli lo que viene a tu mente es una verdura y la imagen que aparece es su cabeza floral 🥦.

La planta consiste en tallo, hojas y la cabeza floral (se llama así porque si lo dejamos crecer, florece). Lo interesante es que todito se come.

En algún momento de la historia culinaria se decidió darle exclusividad a la cabeza floral en el plato y descartar el tallo y las hojas, personalmente no sé porqué, quizás haya sido por su estética particular y atractiva. La realidad es que llevando la planta íntegra al laboratorio se descubre que tanto el tallo como las hojas no solo son digeribles, sino que tienen grandes cualidades nutritivas. Si bien la cabeza tiene la mayor cantidad de glucorafanina (compuesto que se encuentra en el brócoli y otras crucíferas que disminuye la inflamación producida por la obesidad y la resistencia a la insulina) y aminoácidos; las hojas tienen más cantidad de nutrientes esenciales incluyendo antioxidantes, fenoles, betacaroteno (precursor de vitamina A), vitaminas E y K, manganeso y calcio. A su vez, los tallos tienen mucha fibra.


Las hojas tienen un sabor más dulce que otras hojas comúnmente consumidas como acelga, kale o algunas lechugas. Pueden ser bastante grandes permitiendo por ejemplo hacer wraps. Se pueden consumir crudas, en chips, en tortillas, tartas, etc.

Vemos así que realmente nos conviene comer la planta entera. Y al planeta también. ¿Por qué? La cabeza floral constituye solamente el 15% de la planta, las hojas el 50%, el tallo el 21% (el resto habrás deducido es raíz). Entonces cosechar una planta entera para consumir el 15% y descartar el 85% es una verdadera picardía, mucha huella de carbono y trabajo al cohete (pobre planta). Teniendo en cuenta que, además, muchas veces sucede que no todo lo comprado ni todo lo cocinado es consumido y terminan en basurales en lugar de compost, generando metano, o sea que la producción de gases continúa.

A la hora de comprar, elegí el brócoli que esté más oscuro, guardalo cubierto sin lavar en la heladera. -Mi consejo personal, para el brócoli y todos los vegetales, no tardes mucho en prepararlo, tratá de comprar lo que sepas con certeza vas a consumir en los próximos 2 días, 3 como mucho. -

Una vez que lo lavaste, evitá hervirlo porque pierde muchos nutrientes que pasan al agua de cocción. Cocinalo al vapor, salteado o al horno, podes taparlo con papel aluminio para acelerar la cocción. Al vapor, no lo cocines más de 5 minutos así no larga ese olor caracterísitico, mantiene su color verde brillante y una textura semicrujiente.

De paso, te cuento de que otras formas se puede reducir la huella de carbono al comprar brócoli o cualquier otro vegetal.

- Evitá vegetales que estén en plástico

- Comprá local

- Consumí todas las partes comestibles del vegetal

- Minimizá el tiempo de cocción

- Hacé compost con las sobras.


A veces cuestionamos cuanto impacto podemos tener en estos detalles, la realidad es que si no cuidamos los detalles, lo grande no se logra. Por otro lado, la intención tiene mucha fuerza.


¿Qué medidas tomás en la cocina para cuidar el planeta? ¿Qué partes no habituales consumís de las plantas? ¿Cómo comés el brócoli?

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