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tocate las tetas


¡¡Tocate las tetas!! 1 de cada 8 mujeres tendrá el diagnóstico de cáncer de mama.

Me acuerdo tan claro, el jueves 27 de octubre del año pasado iba caminando a casa tipo 2 de la tarde, un día más, me picó la teta, me rasco y encontré una pelota como de 3 cm, "What?" ¿Y esto? Sentí asombro, no miedo, enseguida solicité una video consulta por la app de la prepaga y me llamaron 2 horas después cuando estaba en la pileta del club mirando la clase de natación de mi hija con mis mamamigas, "Ahora vengo," les digo "es el médico", ya estaban al tanto. "Hacete una ecografía mamaria" me indicó la doctora, conseguí turno y al día siguiente ya me la estaba haciendo a las 8:00 de la mañana. Me había hecho los chequeos de rutina en mayo, la eco, mamo, colpo y habían salido perfectos. Cinco meses después, el panorama era otro.


La ecografista me preguntó 3 veces de cuando eran las imágenes que le llevé, "Mayo de este año" le repetía una y otra vez, ya media molesta. ¿Qué es lo que no entiende? me preguntaba.

Con mucha seriedad me dice "Yo te indicaría una punción ya"

"Hacelo" le respondo,

"Por protocolo necesitamos una segunda imagen antes."

Solicito una nueva video consulta, me indican la mamografía, busco turno y encuentro uno a 20 km ese mismo día a las 14:00 hs. Me fui, mi hija estaba en el jardín y cancelé todo. Me hacen la mamo, se quedan con la eco que me hicieron a la mañana para hacer el informe y me voy a una guardia ginecológica para que me revisen. La doctora me evalúa y me dice "Mirá, justo está el jefe de servicio de mastología atendiendo consultorio acá a la vuelta, si querés ir, lo llamo y te ve sin turno" "Por supuesto" le respondo. Fui, me revisa, no tenía las imágenes, habían quedado en la clínica para analizar pero estimó que por las características clínicas el pronóstico no era malo. "Vení a verme sin turno cuando tengas los resultados". Vuelvo a la semana y me indica punción. "Para quedarnos tranquilos" me dice.


A todo esto, yo estaba SEGURA que no era cáncer, te lo firmaba, para mí era un tumor benigno de acá a la China, sin antecedentes familiares y con un excelente estado de salud a mí no me podía pasar, obvio. Me hago la punción y el resultado estaba como mucho el viernes 18/11. Ese jueves previo, el 17, cuando la estoy durmiendo a mi hija, como todas las noches le digo "elegí un cuento", agarra un libro que nunca jamás agarra, es de angelitos y se lo regaló una gran gran amiga de la familia que sobrevivió cáncer de mama 2 veces, hoy tiene 83 años. En ese momento...por primera vez se empezó a romper mi certeza… ¿y si tengo cáncer?...sentí por primera vez incertidumbre, hasta temor….Traté de sacudírmelo, volver al libro y a mi hija y a autoconvecerme de que no era posible, esa selección fue pura casualidad, no una señal y que todo apuntaba a que a mí no me iba a tocar.


Al día siguiente, atiendo consultorio y cuando hablo con una de mis pacientes me dice "Llamaste?"

"No, después llamo."

"Llamá ahora" me convenció. Llamo, me atiende la secretaria y dice que no están los resultados, me desilusioné porque en el papel claramente decía que estarían el 18. "Llamá más tarde". Llamo a media mañana y no estaban, estarían la semana próxima. Ya me estaba poniendo nerviosa, encima el lunes era feriado e iba a tener que esperar 3 días más. Le digo a la secretaria, con mucho amor y paciencia "Me dijeron que estarían el 18, hace una semana estoy esperando un resultado que no me va a decir si tengo alto el colesterol, me va a decir si tengo o no cáncer." "Llamá al mediodía, que creo que están entrando más análisis." Al mediodía efectivamente lo tenían. "Voy para allá" anuncio.


Fui sola, porque mi carácter optimista seguía convencido de que estaba todo bien. Abro el sobre en el laboratorio y no podía creer lo que leía; Carcinoma Her 2 +++. Todos los valores, los scores al tope, 8/8, 100%, una y otra vez, léxico muy específico, técnico, no entendía nada. Pero entendía lo suficiente para saber que no era un buen resultado. Aún medio incrédula, le envío una foto a mis amigas y les escribo, "¿Qué es esto?" Yo lo sabía muy bien, pero necesitaba que alguien de afuera me lo dijera en voz alta. "A dónde estás?" Me dice una de ellas "Voy para allá."


Fui caminando 2 cuadras hacia la clínica donde me atendería nuevamente sin turno el jefe de mastología, subo el ascensor hasta el 6° piso, ya en lágrimas. La sala de espera llena. Me meto en el baño a descargar todas las lágrimas que pudiese. Lo llamo a Juan, que está de viaje por trabajo, le cuento, hablamos, me reconforta, me dice que todo va a estar bien, que me ama y me va a acompañar en cada paso. Salgo, me recepciono. La recepcionista perceptiva de la situación me ofrece agua, le agradezco. Me siento en la sala, desolada, confundida, temerosa. Me escribe una amiga ginecóloga "Hola Cuyen, cómo estás? Quería saber de vos, sé que te estabas por hacer unos estudios, cómo va?" "No podés haberme escrito en mejor momento…" Le cuento, le envío la foto.

"Bueno," me dice…suspira "es duro, pero vas a estar bien, se opera, se trata, te vas a curar."

No te puedo explicar la luz que me brindó su mensaje. Ya me empecé a sentir mejor, entendí que había esperanza. El doctor me llama, me dice prácticamente lo mismo, lo cual afirmó mi esperanza, me indicó los prequirúrgicos. Me dice que en el 5° piso están haciendo electros, que puedo ir ahora, así que fui. Mientras llamaba para pedir turno al día siguiente para laboratorio y esperando el electro, llega mi amiga Pau, abrazo, más lágrimas, ahora muchas emociones juntas, intensas….miedo, alivio, felicidad, amor, familiaridad. Al rato, luego de la electro y haber sacado el turno, ya no había más que hacer. Solo esperar.


"Vamos a distraernos" le digo. "Mirar vidrieras, tomar un café, vayamos a la pelu." Y así, cambiamos la energía, fue un bálsamo. Pasamos una tarde de amigas, risas y mucho amor.

A todo esto, mi mamá, cuidando a mi hija, a quien había retirado del jardín me mandaba algún que otro mensaje "Cómo te fue?" no le podía responder por teléfono, me hacía la tonta. "Todo bien, má! Después te cuento. Besooo."


Esa noche iba a tener que pasar la noche sola con mi hija de 3 años. No tenía idea de como iba a estar, que emociones me iban a brotar, ni la más remota. Esto era todo muy inesperado y lejos de todo lo que había vivido. "Te quedas a dormir, Pau? Me haces el aguante?" "Obvio" me responde sin titubear.

Cuando ya es la hora de buscar a mi hijita, tomo coraje y vamos a la casa de mi mamá. Paula se la lleva a Emma por ahí lejitos a jugar, yo la siento a mi vieja y le digo, "Mirá, esto es así…" Le cuento, le digo que va a estar todo bien, lloramos, nos abrazamos mucho y nos aseguramos que lo vamos a atravesar. Subimos, buscamos al resto de la tribu y les digo, "Salgamos, vayamos a comer una pizza a esa terracita linda que está por acá." Y les propuse quedarnos a dormir las 4 en la casa de mi mamá. No la podía dejar sola. Estuvieron muy de acuerdo.


Salimos, comimos, disfrutamos de una noche al aire libre, de la hermosa atención de la gente del lugar, la buena compañía….


Al día siguiente tenía el turno en el laboratorio, cerquita de casa también, Pau me acompañó con Emma, luego se fue, ese sábado festejábamos su cumple (hermosa escorpiana), se fue a preparar la casa. Vuelvo a mi casa con Emma y es el primer momento en el que estoy sola. Con la noticia. Con mi hija. Con la consciencia de la nueva etapa. Con la sensación de un trompo que dejó de girar. La bañaba a Emma y me largo a llorar

“¿Por qué llorás, mamá?"

"Porque estoy triste"

"¿Por qué estás triste?"

"Porque tengo una enfermedad que no quiero tener"

"Yo siempre te voy a cuidar", me invadió felicidad y la empatía enorme de mi hija

"Muchas gracias, hijita" Le dije "Pero yo soy tu mamá, y yo te voy a cuidar siempre a vos. Con ser mi hija y ver que estés bien es todo lo que necesito para que me cuides. Te amo"

"Yo también". Nos abrazamos fuerte.


Un año hacia adelante, hoy, 19 de octubre del 2023, ya habiendo pasado por quimio, rayos, cirugía y aún en tratamiento de inmunoterapia, estoy agradecida de que ese pronóstico que me dieron sucedió. Y sé, que como todo lo que nos sucede en la vida, fue y es una bendición. Mucho he ganado gracias a lo atravesado, mucho, mucho cariño de gente, algunos con quien no conectaba hace años, otros nuevos, los de siempre, y sobre todo un viaje interior muy fuerte. Aún estoy en ese torbellino de emociones y pensamientos, el viaje es largo, pero hermoso.

Cuídense, cuiden a sus seres queridos, amen profundamente. Prioricen con el corazón. Alineen su mente con su corazón. Rían, lloren, amen. Vivan.

Los quiero.




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